El arte de ser feliz

el-arte-de-ser-felizDepurar es un verbo hermoso. Significa limpiar, purificar. A todos nos encantan las personas y las cosas limpias. Sentimientos y pensamientos limpios es una aspiración de interés común, hasta el punto de desvivirse por ser así. Las palabras y las acciones limpias ...

 


Puedo ser feliz de dos maneras. Una, atropellando. Otra, depurando. Dos formas antagónicas de hacer las cosas, de vivir la vida, de ser feliz. A veces resulta difícil distinguirlas, hasta el punto de que se confunden como si se tratara de la misma realidad: ser feliz. No importa a qué precio y con qué medios.

A pesar de que vivimos atropellándonos, cada uno a sí mismo y a los demás y los demás a cada uno, el atropellamiento no nos gusta. Hasta la palabra resulta repelente. Ojalá no la tuviéramos que pronunciar nunca, como si lo que significa no existiera, y, ojalá, no pudiera existir. Que el atropello fuera irreal hasta en la mente y en el corazón.

Pero atropellar existe. Pasar precipitadamente por encima de alguien. Se puede pasar así por encima del cuerpo y también del alma. Son muchas las víctimas de los atropellos. No quiero ver jamás un alma atropellada.

Atropellar es también derribar o empujar violentamente a alguien para abrirse paso. Lo vemos todos los días en la carrera por los primeros puestos en todas las formas de competencia, no sólo deportivas. En los deportes del espíritu también atropellamos. Desarmonía total. Puedo asumir la nobleza de no atropellarme ni atropellar jamás.

Depurar es un verbo hermoso. Significa limpiar, purificar. A todos nos encantan las personas y las cosas limpias. Sentimientos y pensamientos limpios es una aspiración de interés común, hasta el punto de desvivirse por ser así. Las palabras y las acciones limpias son patrimonio de gente delicada, de gente que se pule con esmero por hacer de la transparencia su fuente de inspiración.

Depurar es también purificar, quitar de alguien o algo lo que le es extraño, dejándolo en el ser y perfección que le corresponde. Viene de puro, lo que está libre y exento de toda mezcla. Las personas y las cosas puras tienen encanto indefinible. Es delicioso estar en su compañía, como si la transparencia los vistiera de la cabeza a los pies.

Busco a toda costa la felicidad. Abro un espacio cada día para el cultivo de sentimientos, pensamientos, palabras y acciones que me depuran y ennoblecen de la cabeza a los pies.

Los medios de comunicación, cada vez más veloces, constituyen un instrumento inimaginable de depuración. “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8). La felicidad de ver a Dios está sobre toda ponderación. ¡Arte maravilloso de ser feliz!

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD