¿Qué van a comer?

que vais a comerUno es lo que se come. La alimentación sana proporciona salud. La salud es el fundamento del bienestar. Puede decirse que salud y bienestar son la misma cosa. Tener salud es tener bienestar. Tener bienestar es tener salud. Cada vez más las culturas ...

 


El ser vivo come para nutrirse. La comida asegura la energía vital, y es deleite también. Un alimento sencillo puede ser exquisito. El arte de la alimentación tiene éxito asegurado. Siempre recordamos con agrado el lugar donde disfrutamos una buena comida. El amigo invita a su mesa con el fin de proporcionar alegría y placer. Su placer es el placer de la amistad. Nada más placentero que la vida de Dios, de la cual es anticipo el alimento de cada día.

Uno es lo que se come. La alimentación sana proporciona salud. La salud es el fundamento del bienestar. Puede decirse que salud y bienestar son la misma cosa. Tener salud es tener bienestar. Tener bienestar es tener salud. Cada vez más las culturas descubren en la alimentación una de las fuentes del bienestar. Hablar de mente sana en cuerpo sano es no menos hablar de alimentación sana. En un mundo amenazado de todas las formas de deterioro y polución, resulta urgente insistir en la alimentación sana, secreto de la salud. La alimentación sana y el bienestar van de la mano.

Hay salud del cuerpo y salud del alma. Hay un alimento del cuerpo y un alimento del alma, íntimamente unidos a la vez que inseparables. Cuando se descuida uno de los dos, ambos se afectan. El alimento del cuerpo es también alimento del alma, y viceversa. La medicina constata que todo mal sentimiento acidifica el organismo. Los males orgánicos provienen del desorden de los sentimientos. La confianza, la fortaleza, la generosidad, el perdón y el amor con la fuente de la salud de cuerpo y alma. Es lo que hace fascinantes los métodos orientales de meditación y relajación, junto con las comidas naturistas. La alimentación tiene una sabiduría milenaria, que es bueno cultivar y conservar. Un día Jesús dice a la gente: “No anden preocupados por la vida pensando qué van a comer o a beber”. ¿Qué esconden estas palabras? ¿La despreocupación por la comida? Dios creó al hombre con la capacidad de darle sentido a la vida, y por eso no quita lo que da. Las comidas de Jesús con los discípulos y los pobres expresan la vida divina en el hombre. La última cena tiene vigencia perdurable. Es conmovedor que presente la vida eterna como un banquete sin fin.

Jesús busca el sentido de lo humano. Que la preocupación del hombre no vaya en dirección unidimensional. Que el cuerpo y el alma sean armónicos en su crecimiento y plenitud. “Dense cuenta de cómo crecen los lirios del campo, y no trabajan ni tejen. Y les digo que ni Salomón, en todo su lujo, estaba vestido como cualquiera de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, la viste Dios así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?” (Mt 6, 28-30).

El hombre que trabaja tiene fe en su trabajo, en el fruto del mismo, en el alimento, en el agrado que el alimento produce. Tiene fe en sí mismo, más aún, en Dios. El secreto del deleite del alimento, del de la última cena y del de todos los días, puede que no sea otro que la confianza en el Padre del cielo. La comida es anticipo del paraíso.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD

 

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