Apariciones del Resucitado

CristoRisortoCon la expresión “apariciones del Resucitado” se indica una realidad nueva y el lenguaje que la califica es, por tanto, de contenido nuevo. Las palabras de todos los días ya no son las mismas. Siendo las mismas, ya son otras, comenzando por la palabra “Resurrección”...

 


 

Con la expresión “apariciones del Resucitado” se indica una realidad nueva y el lenguaje que la califica es, por tanto, de contenido nuevo. Las palabras de todos los días ya no son las mismas. Siendo las mismas, ya son otras, comenzando por la palabra “Resurrección”, que aplicada a Jesús de Nazaret no tiene nada que ver con revivir un cadáver. Es vida, y vida en plenitud, que es la vida divina, la vida de Dios. Al afirmar que Jesús resucitó indicamos que Jesús es más que hombre: es también Dios. Y vive, por lo tanto, la vida de Dios, que no está sujeta a las coordenadas de espacio y tiempo.               

Quienes afirman que Jesús resucitó están expresando no un dato mental sino el estremecimiento de todo su ser ante la invasión de una realidad que los sobrepasa, que los cambia. Jesús se les aparece, y su aparición es iniciativa suya: “se deja ver”, “se hace ver”. Esta experiencia se expresa como “ver”, “aparecer”, revelar, ser alcanzado, “conocer”. Unas veces se da por contacto repentino, otras por descubrimiento lento.

En griego hay tres voces verbales:

Voz activa: el sujeto realiza la acción del verbo;

Voz pasiva: el sujeto padece la acción del verbo;

Voz media: el sujeto realiza y padece la acción del verbo: "Se dejó ver". Es activo y pasivo a la vez. En español no existe.

Las apariciones tienen tres características:

l. iniciativa del Resucitado

2. libre reconocimiento de los discípulos: sensibilidad especial de ellos despertada por él;

3. misión encomendada: empuja a testimoniar, a servir. Comunidad enviada en misión;

De la iniciativa de Jesús proviene la objetividad del encuentro a los ojos de los discípulos:

La fe es la consecuencia y no el origen de la experiencia: regalo del Resucitado.

La descripción del reconocimiento progresivo permite afirmar, paradójicamente, la situación nueva del Resucitado:

A la vez sustraído a las condiciones normales de la vida terrena y presente sensiblemente a los hombres.       

La misión encomendada confiere sentido al futuro y califica el nuevo modo de presencia de Jesús.

A través de los beneficiarios de las apariciones, Juan mira a los futuros creyentes:

Éstos no han podido ver lo que vieron los discípulos, pero saben que estos testigos lo vieron. Su fe se basa en el testimonio de los primeros discípulos, que les aseguran que Jesucristo se reunió con ellos; los creyentes han sido encontrados, a su vez, por Jesús, que vive después de la muerte y viene a habitar en ellos:

“(19) Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo.

(20) En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, y yo en ustedes.

(21) El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.

(22) Judas (no el Iscariote) le preguntó: -Señor, ¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo?

(23) Jesús le contestó: -Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él (Jn 14, 19-23).

 

R E S U R R E C C I Ó N

1. Resurrección es la imagen principal mediante la cual judíos y cristianos expresan lo que ocurre al hombre después de su muerte: no un mero retorno a la vida terrena (como Lázaro), sino el acceso a la vida plena y definitiva.

El término evoca el hecho de "ponerse de pie", bien después de haber estado echado, o bien después del sueño: es re-surgir después de la muerte.

Según la antropología judía, el que resucita es el ser entero. La resurrección no consiste en que el alma inmortal vuelva a asumir el cuerpo, sino en el acto del Dios justo que da al hombre su propia vida, la eterna.

2. Mediante la palabra resurrección, los primero cristianos proclamaron, en confesiones de fe, que Jesús es Señor, Cristo, primogénito de entre los muertos. Vieron en el Resucitado las primicias de la resurrección general y la prenda de nuestra esperanza.

3. Jesús resucitó corporalmente. El ser personal de Jesús se transformó en su totalidad.

El Resucitado es el mismo que Jesús de Nazaret, un Jesús plenamente consumado en la gloria.

Dado que el cuerpo es la capacidad de hacerse presente a otro y al universo en general, el cuerpo de Jesús resucitado no es, estrictamente hablando, un "cadáver reanimado", sino, según las palabras de San Pablo, un "cuerpo espiritual".

A su manera, los evangelistas describen en los relatos de las apariciones este nuevo modo de presencia del Resucitado.

Si "se toca" el cuerpo de Jesús es para adorar la presencia del Jesús viviente, no para verificar su corporalidad, que es evidente: "En eso, Jesús se presentó ante las mujeres y las saludó. Ellas se acercaron a Jesús y lo adoraron abrazándole los pies, y él les dijo: -No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea, y que allá me verán" (Mt 28, 9-10).

Merced a su cuerpo glorioso, Jesús puede hacerse presente a sus discípulos, a pesar de todos los obstáculos. "Al llegar la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, los discípulos se habían reunido con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo: -¡Paz a ustedes!" (Jn 20, 19. 26).

El cuerpo resucitado de Jesús se une al cuerpo eclesial, que llamamos Iglesia, y al universo, siendo primicia gloriosa de ambos.

El término que caracteriza el efecto de la resurrección de Jesús en los creyentes es el de "vida": los fieles han pasado de muerte a vida.

El cuerpo resucitado no está limitado por las condiciones espacio-temporales.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal, OCD