Reconozco este sueño

Reconozco ese sueñoUn día desperté llorando de felicidad por la emoción con que hablaba de Dios a unos amigos que encontré junto al paraíso donde mi fantasía era la reina. Desde entonces el presentimiento me acompaña por todas partes. Resurrección, inefabilidad cantada...

 


 

Los sueños son parte esencial de la vida cotidiana, los sueños del que está dormido y del que está despierto. Soñar pertenece a la esencia del alma y del cuerpo. Potencias y sentidos son para soñar.

Para Shakespeare, el hombre está hecho de la misma materia que los sueños, "nuestra pequeña vida está rodeada de sueños". El hombre es un sueño despierto. Y también un despierto que sueña.

Soñar despierto es maravilloso. Los sueños pertenecen al mundo de la fantasía, esa facultad que tenemos descuidada por esclavizarnos de los medios de comunicación que en nombre de la ciencia y la técnica diezman nuestro espíritu, cuyas aventuras tenemos por descubrir y disfrutar, porque pertenecen al mundo inenarrable de la Divinidad.

Un día desperté llorando de felicidad por la emoción con que hablaba de Dios a unos amigos que encontré junto al paraíso donde mi fantasía era la reina. Desde entonces el presentimiento me acompaña por todas partes.

A José, el esposo de María, Dios le hablaba en sueños. Este hombre, de alma limpia y pura, sabía escuchar sin ruido de palabras. Ocupa un puesto de honor en el alma del creyente por su finura y discreción.

Antonio Machado tiene un poema bello. " Anoche cuando dormía/ soñé, ¡bendita ilusión!,/ que era Dios lo que tenía/ dentro de mí corazón". Su fantasía flotaba en el infinito, llevado más allá de sí.

Antonio le escribía a Unamuno desde Baeza en 1918: "El amor fraternal nos saca de nuestra soledad y nos lleva a Dios. Cuando reconozco que hay otro yo, que no soy yo mismo ni es obra mía, caigo en la cuenta de que Dios existe y de que debo creer en él, como en un Padre".

Para Freud, los sueños son la vía regia al inconsciente, ese mundo prodigioso que tan poco conocemos por vivir con la sobrehaz del alma perdidos en el anonimato de las cosas.

Otro poeta escribió como en secreto: "Reconozco este sueño,/ nadie ha pasado en vano,/ alguien dejó el empeño/ gracioso de su mano/ por esta misma rama/ que su frescor me entrega./ Todo lo que se ama/ desde otro amor nos llega".

Como si alguien hubiera escrito la biografía de mi corazón. Al terminar de leer siento que el amor que me quema me llega del Amado.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal, OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 13 de julio de 2012

 

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