Cómo será el fin: catástrofe o plenitud

¿Cómo será el fin: catástrofe o plenitud?

El fin del mundo es una intriga que en ciertos momentos de la historia se manifiesta con más fuerza. Tuve oportunidad de conocer a un arquitecto que había instalado en el patio de su casa un telescopio para contemplar el misterio de los astros, y estaba dedicado además a leer el Apocalipsis con devoción. Me habló del fin del mundo como si sus ojos lo contemplaran. La confluencia de los astros y la lectura del libro sagrado se lo indicaban con seguridad. "-Según eso, ¿cuándo cree que llegará el fin del mundo?, le pregunté. Me contestó sin vacilar: -"A más tardar en la generación de mi hijo". Y a la vez me preguntó: "-Y usted, ¿qué cree? "-Creo que estamos más cerca del comienzo que del final". Se quedó mirándome. Luego dijo: "Dios lo oiga". Veinte años después sigo pensando que la Providencia escribe derecho con líneas torcidas, rompe una y otra vez los cálculos que le ponemos.

Antes de amanecer leo en silencio el Apocalipsis. Abro el capítulo cuarto y mis ojos se cierran para contemplar el escenario infinito de luces y sonidos en que se manifiesta la Divinidad. Derroche de vida en plenitud. Con los ojos cerrados, vuelvo a Patmos, isla del Mar Egeo, entre Grecia y Turquía. Allí está la cueva en la roca donde Juan, el iluminado, lo escribió. El turista se siente sobrecogido por el silencio que envuelve aquel lugar de armonías interiores que dejan en suspenso el corazón. La mirada naufraga de repente en una lejanía que no existe y que perdura, con todo, luminosa en el cuerpo y en el alma.

El autor del Apocalipsis mira los sufrimientos en que viven los creyentes durante la persecución de Domiciano (años 69-79). Recurre al género apocalíptico para describir el futuro con pinceladas de desastre en función del presente, con miras a fortalecer a los que sufren: consuélense que en peores calamidades ha triunfado el poder divino. Para el creyente, el fin del mundo es el fin del pecado, de la muerte y del maligno, y la resurrección de Cristo el comienzo de la vida nueva. La última palabra de Dios no es de juicio condenatorio sino de salvación. "He aquí que hago nuevas todas las cosas" (21, 5). Dios no hará cosas nuevas; volverá nuevo lo viejo. La esperanza cristiana ve el fin de la vida como el comienzo del reino de Dios. "Esto es el final, pero para mí es el comienzo de la vida", dijo el gran teólogo alemán D. Bohoeffer al ir el 9 de abril de 1945 al campo de concentración de Flossenbürg.

Toda idea acerca del fin es ambigua. Puede fascinarnos o hacernos temblar. Las palabras: fin, final, terminar, acabar, son ambiguas. Significan: llegar a la nada o a la plenitud. Una obra literaria, como Don Quijote, es acabada, perfecta. Un alimento se acaba cuando no queda nada del mismo. Para mucha gente la muerte es hundimiento en la nada. Viven huyéndole a pesar de llevarla consigo. El miedo a la muerte los mata más de prisa. Para los místicos es apertura a la plenitud. "La perspectiva de ir a contemplar en su inefable belleza a Aquel a quien amo y de abismarme en la Trinidad, que fue ya mi cielo en la tierra, infunde una alegría inmensa en mi alma", escribió Sor Isabel de la Trinidad seis meses antes de morir. Visión de la muerte que llena de amor la vida. Visión de la vida que llena de amor la muerte.

Nuestra cultura tiene la propensión a acentuar el lado siniestro de las cosas. El vidente divino atisba el lado amable. Leo en silencio: "Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva… Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo como una novia… y oí una voz fuerte … que decía: Dios vive ahora entre los hombres. Vivirá con ellos y ellos serán su pueblo… No vi ningún santuario en la ciudad, porque el Señor, el Dios todopoderoso, es su santuario… La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que luzcan en ella, porque la claridad de Dios la ilumina, y la lucerna de ella es el Cordero" (21, 1-3.22-23). Gran libro de la consolación, para ser leído con alegría y gratitud. Bien hace el lector en cerrar la última página invadido por este sentimiento: "Que el Señor Jesús derrame su gracia sobre todos ustedes" (22, 21). El sentimiento que en este fin de siglo y de milenio acompasa como ningún otro con el corazón de Dios. Arrobador libro cristiano el Apocalipsis, tratado de la salvación, de la felicidad.

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal OCD