El mar de la información

el mar de la informacionMedito en silencio la letrilla de S. Teresa: "Nada te turbe / nada te espante". La tomo, la mastico, la ingiero, la digiero, la convierto en entraña viva. Hago de ella la razón de mi vida, más allá de la información en que la he tenido. Hay personas que han tomado en serio...


 

Los medios de comunicación nos tienen navegando en el mar de la información. Es pasmosa la velocidad y extensión con que nos invaden. Las noticias se agolpan en los ojos y en el corazón, hasta el punto de vivir en la sobrehaz de las cosas.

Para Ortega y Gasset la mujer elegante vive atropellada por asistir a los veinte lugares adonde es elegante ir. Ya por ese solo hecho deja de ser elegante.

Elegante viene de elegir, tomar uno dejando muchos. La tarea a que está enfrentado el hombre de hoy. Ante tan abrumadora información, desconoce el divino arte de elegir.

Informarse es tener noticia de las cosas y los acontecimientos que pasan por la mente y el corazón sin dejar huella. Se vive en función de la novelería. Con el afán de información, no queda tiempo para digerir y asimilar la noticia, la novedad.

La información necesita volverse formación, que lo sabido moldee la existencia mejorándola, sobre todo si entendemos la vocación, según el mismo Ortega y Gasset, como voluntad de mejoramiento permanente.

Por el afán de novedad, no hay que repetir lo que ya sabemos. Necesitamos saber más, ir saltando de cosa en cosa, sin detenernos en ninguna.

Sabemos poco de mucho, y mucho de poco. Nos volvemos cosa entre las cosas, porque la información no nos deja tiempo ni reposo para entrar en nosotros mismos donde hay una información que no está en ninguna otra parte. Hay fermentaciones químicas que sólo se dan en lugares quietísimos.

El genio es una larga paciencia. Es necesario volver una y otra vez sobre las cosas importantes para convertirlas en entraña viva. El genio se repite constantemente.

Medito en silencio la letrilla de S. Teresa: "Nada te turbe / nada te espante". La tomo, la mastico, la ingiero, la digiero, la convierto en entraña viva. Hago de ella la razón de mi vida, más allá de la información en que la he tenido.

Hay personas que han tomado en serio este mensaje, mejorando su vida portentosamente por la igualdad tranquila y pacífica que deja en ellas. Un nuevo paradigma, llamado a cambiar por completo esta cultura en que "es muy humano" turbarse por todo.

Somos esclavos de nuestros instrumentos, carro, computador, celular. Nos llevan a vivir donde no vivimos, a no vivir donde vivimos. Valgo por lo que soy, interioridad; no por lo que tengo, información.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 22 de junio de 2012

 

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