La aventura del amor

La aventura del amorTodos los seres de la creación son criaturas de amor, pues son obra del amor del Creador. Por eso, la máxima aspiración del ser humano, criatura de amor por excelencia, no ha de ser otra que morirse de amor. Toda aspiración, hasta la más sublime...

 


 

Semana Santa y Pascua es la celebración de la aventura del amor, la unión de una persona como persona con otra persona como persona, unión de Dios con el hombre, del hombre con Dios. Infinito deleite de amor, máxima expresión de la felicidad.

Aventura es lo que ha de venir o acontecer. Ninguna aventura como ésta, la de Dios aconteciendo en el hombre, la del hombre aconteciendo en Dios.

Dios se vuelve hombre, el hombre se vuelve Dios, los dos se vuelven uno, pues amor es unidad de dos. La aventura de las aventuras, en ella no sabe cómo volar el corazón.

"Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13, 1). El amor dignifica la muerte llevándola a plenitud.

Jesús me enseña la oración perfecta de vivir pasando 'de este mundo al Padre'. Me pasma esta comprensión arrobadora de la muerte, pues purifica sin cesar mi corazón.

Me conmueve descubrir que todo lo que anhelo para ser feliz, lo consigo muriendo de amor en cada instante, sin apego a nadie ni a nada. Me apropio el lema de S. Juan de la Cruz: "Cuando ya no lo quería, téngolo todo sin querer".

Ante la inminencia de la muerte, Jesús intensifica 'hasta el extremo' su amor por sus discípulos. Su lección de amor es conmovedora. En su corazón está del todo claro que "nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13).

Todos los seres de la creación son criaturas de amor, pues son obra del amor del Creador. Por eso, la máxima aspiración del ser humano, criatura de amor por excelencia, no ha de ser otra que morirse de amor. Toda aspiración, hasta la más sublime, adquiere sentido en el amor.

Jesús tuvo como consigna morirse de amor. Padre, "que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos" (Jn 17, 26). Amar es convertir la relación en comunión. "Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros" (Jn 17, 21).

Es ésta la realidad que deja perpleja a la criatura, saber que su Creador y Salvador la amó hasta el extremo de dar la vida por ella.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 9 de abril de 2012

 

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