Teresa de Lisieux: una mística excepcional

Teresa de Lisieux: una mística excepcional

El primero de octubre es la fiesta de Santa Teresita, religiosa carmelita francesa (1873-1897), doctora de la Iglesia. Simplificó así su vida: "En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor".

A los diecisiete años su alimento espiritual fue san Juan de la Cruz. Luego se nutrió de la Biblia y la Imitación de Cristo. Y por fin, encontró en los evangelios "luces nuevas y misteriosas" que en cada momento le daban la respuesta necesitada.

Con todo, su instinto finísimo la ubica admirablemente. "Comprendo y sé muy bien por experiencia que el reino de los cielos está dentro de nosotros. Jesús, el doctor de los doctores, no necesita de libros ni de maestros para instruir a las almas. Él enseña sin ruido de palabras".

Esta confesión autobiográfica es la expresión perfecta del místico: ser siempre amaestrada por Dios, en cuya escuela se matriculó como discípula aventajadísima.

Mística, en su versatilidad semántica, significa ante todo amor, la vocación de todas las cosas, criaturas de amor, por ser fruto del amor divino.

Fiel discípula de S. Teresa de Jesús, quien dijo: "En cuanto a deseos, siempre los tuve grandes", Teresita quería ser guerrero, sacerdote, apóstol, profeta, mártir, doctor. Quería tener todas las vocaciones, pero ninguna de ellas la satisfacía, porque sus deseos "eran más grandes que el universo".

Al fin lee a S. Pablo: "Ambicionen los carismas mejores, y aún les voy a mostrar un camino más excelente, el del amor". Entonces, "al borde de mi alegría delirante, exclamó: "¡Jesús. Amor mío… mi vocación es el amor! He encontrado mi puesto en la Iglesia, y eres tú, Dios mío, quien me lo ha dado".

Sentido perfecto de la mística, y por eso a Teresita le encantaba S. Juan de la Cruz, que sintetiza todo en este verso: "Que ya sólo en amar es mi ejercicio", acompañado de estos otros dos versos: "sin otra luz y guía / sino la que en el corazón ardía".

Teresita escribió sus recuerdos de infancia, fascinantes, en un libro que vive dando la vuelta al mundo: "Historia de un alma". En él cuenta su primera comunión. "Aquel día no fue una mirada, fue una fusión. Teresa había desaparecido, sólo quedaba Jesús, como la gota de agua que se pierde en el seno del océano". Expresión perfecta del bautismo.

Teresita es, sin duda, maestro de maestros del hombre actual, hambriento y sediento de amor. Y de felicidad, fruto del amor.

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 3 de octubre de 2014

Música original de espiritualidad carmelita

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