Leonia, hermana de Teresa de Lisieux: abierto el proceso de beatificación

leonie Martin Leonie, que tomó en vida religiosa el nombre de Hermana Françoise-Thérèse, puede ser ya tratada mediante el título de “Sierva de Dios”. Su infancia fue dura: a menudo estaba enferma, una criada la golpeaba, fue expulsada de la escuela cuatro veces y se sentía aislada...

 


 

El pasado sábado 24 de enero el obispo de Lisieux, Jean-Claude Boulanger anunció el inicio del proceso diocesano de beatificación de Léonie Martin, hermana de Santa Teresita de Lisieux. Lo hizo con una misa en el Monasterio de la Visitación de Caen, al noroeste de Francia, donde Léonie fue religiosa desde 1899 hasta su muerte con 78 años en 1941.

El obispo eligió la fiesta de San Francisco de Sales para hacer el anuncio porque es  la espiritualidad de este santo la que ella profesó... aunque al estilo del ´caminito´ de su hermana Teresa.

Leonie, que tomó en vida religiosa el nombre de Hermana Françoise-Thérèse, puede ser ya tratada mediante el título de “Sierva de Dios”.

Una familia con santidad... pero con problemas

Fue la tercera de las cinco hijas que vivieron del matrimonio de Louis Martin con Célie Guerin, beatificados conjuntamente en 2008.

Su infancia fue dura: a menudo estaba enferma, una criada la golpeaba, fue expulsada de la escuela cuatro veces y se sentía aislada en su familia. En una familia de niñas muy inteligentes, ella era poco brillante. Intentó entrar en vida religiosa tres veces antes de ser aceptada en Caen, cuando tenía ya 35 años.

Su vida empezó a llamar la atención de muchos cuando Marie Baudouin-Croix publicó en 1989 el libro “Léonie Martin: una vida difícil”.

Recibió una “hoja de ruta para la santidad” de toda una autoridad, la Santa Doctora de la Iglesia Teresa de Liseux, es decir, su hermana Teresita, que el 17 de julio de 1897, pocos meses antes de morir, le escribía así: “si quieres ser santa será fácil, porque en la profundidad de tu corazón el mundo no significa nada para ti; quiero decir que mientras te entregas devotamente a obras externas, sólo tienes un objetivo: agradar a Jesús y unirte más íntimamente a Él”. Léonie leía esas palabras cuando aún no había conseguido, pese a sus esfuerzos, entrar en ningún monasterio.

 

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