Este Portal es actualizado por amigos de la espiritualidad carmelitana

donaciones boton

Inmaculada ConcepcionLa fiesta de la Inmaculada Concepción es derroche de poesía. El pueblo no se aviene con menos en su intimidad. ¿Inmaculada? Sí, eso que no se sabe nunca bien qué es, y sin embargo da sentido a todo, aun a la más inasible aspiración...

 


 

"Vi una luz muy esplendorosa y, en ella, una forma humana del color del zafiro, que ardía entera en un suave fuego rutilante. Y esa esplendorosa luz inundaba todo el fuego rutilante, y el fuego rutilante, la esplendorosa luz; y la esplendorosa luz y el fuego rutilante inundaban toda la forma humana, siendo una sola luz en una sola fuerza y potencia". Así habla Hildegarda de Bingen, (1098-1179), mística, una de las mujeres más representativas de la Edad Media, "un sencillo ser humano", como ella misma se llama, describiendo una de sus visiones deslumbrantes de la Trinidad.

Hablamos de Dios en lenguaje humano. No tenemos otro. Al referirlas a Dios, las palabras toman sentido simbólico: lo humano adquiere contornos divinos. Se vuelven puente por el que vamos a Dios y El viene a nosotros. Llamar Inmaculada a María es colocarnos en la cima de una montaña abierta al Infinito. El texto de Hildegarda abre el horizonte: luz esplendorosa, zafiro y fuego rutilante dan a la figura humana un contorno de luminosidad no presentida. Rilke escribió unos versos de circunstancia: "Bienaventurados los que saben que más allá de todos los lenguajes existe lo Inefable". Siendo de nuestra tierra, la Inmaculada pertenece al mundo indecible de lo divino.

La fiesta de la Inmaculada Concepción es derroche de poesía. El pueblo no se aviene con menos en su intimidad. ¿Inmaculada? Sí, eso que no se sabe nunca bien qué es, y sin embargo da sentido a todo, aun a la más inasible aspiración. Como cuando los ojos persiguen una lejanía que no existe, y claudican a punto de alcanzarla, como si la ansiedad determinara su destino. ¿Forma de ser feliz? Dios deseante y deseado dicen los poetas. Por inmaculada, la primera luz del día es embriagante. Así es todo lo que nace y se hace presencia perdurable. La Inmaculada vuelve eterno el instante, luz de eternidad en la mirada humana.  

¿Inmaculada? Sí, limpia, sin mancha que la ensucie o deteriore. La limpieza expresa la unidad. Alma limpia en cuerpo limpio, secreto de la felicidad en la armonía de la vida cotidiana. ¡Delicioso sentirla, verla, tocarla, acariciarla! Correspondencia y proporción que hacen cercana la lejanía y lejana la cercanía. Encanto indefinible el de los seres inmaculados como María. Limpia, traslúcida, cristalina, transparente, por ella vamos a Dios y Dios viene a nosotros, a la creación entera. Sueño imposible vuelto en ella familiar.

¿Inmaculada? Sí. Limpia. En cuerpo y alma. Casa limpia, mesa limpia, vestido limpio. Lo limpio es placentero, grato, acogedor. Palabras limpias, deseos limpios, miradas limpias. Atmósfera de bienestar total. Ser limpio es la vocación de todo. La cosas limpias son claras, traslúcidas, transparentes, diáfanas. Un encanto indefinible las guarda, las mima, las protege, las hace acogedoras. Esconden y a la vez manifiestan el rostro evanescente de la felicidad. S. Teresa hablaba de una tierra extraña de luz. ¿Se refería al paraíso? ¿La casa donde todo es claro, limpio, esplendoroso, inmaculado, divino?

¿Inmaculada? Sí. Sacramento. El sacramento transparenta, transfigura, deja pasar la luz que embiste en él. ¿Transparenta qué? Vuelve humana la mirada divina. "Apareció en el cielo una señal magnífica: una mujer envuelta en el sol, con la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas" (Ap. 12, 1). Con dolores de parto. Parto de ser sacramento de la luz. De ser inmaculada, refulgente, resplandeciente, toda luz, que da a luz la luz de toda luz. "Y véante mis ojos / pues eres lumbre dellos". Ojos y lumbre que se transmutan, que se vuelven sacramento del Sacramento, pues "la lumbre del cielo es el Hijo de Dios" (S. Juan de la Cruz, Cántico 10,8), que deja sin necesidad de sol ni de luna la ciudad celestial porque El la ilumina .          

La Inmaculada Concepción es la fiesta de la transparencia. De Dios y de los hombres. De la creación entera. Apenas como para que los balcones y los andenes de las casas se llenen de luces. Luces de admiración, regocijo, alabanza y gratitud. "¡Oh llama de amor viva / que tiernamente hieres / de mi alma en el más profundo centro!". La canción del corazón que se alarga en cada latido en ondas refulgentes de eternidad. ¡Fiesta de poetas ésta de la Inmaculada! No hay quién no aspire y exhale su perfume embriagador. La Madre garantiza a los hijos ser, como ella, también inmaculados, transparentes, divinos.                  

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal OCD


Comparte en tus redes sociales:

FacebookTwitterShare on Google+YoutubePinterestMySpaceDiggStumbleuponGoogle BookmarksRedditNewsvine