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Santa Teresa de JesusTeresa es uno de los grandes escritores del siglo de oro de la lengua castellana. Habla de lo vivido, de la sustancia de las cosas, lo que nunca pasa, de ahí que tenga la frescura de lo perdurable. Escribe como si tuviera un dechado, y por eso puede afirmar: "Todo me lo...

 


 

El quince de octubre es la fiesta de S. Teresa (1515-1582), un fenómeno extraordinario de armonía y complejidad, espléndido modelo de mujer. Una vocación, entendida como llamada, de respuesta asombrosa por fidelidad.

Su vigencia crece todos los días. Mujer de extrema complejidad y simplicidad a la vez, pues Dios, la unidad absoluta, moldeó su vida como puro derroche de sabiduría. Cuanto más sintoniza con ella, mayor es el deslumbramiento del lector.

Predestinada a ser maestra de humanidad, su letrilla "Nada te turbe, / nada te espante" es de creciente actualidad. Quien hace de ella su programa de vida cotidiana, ve aparecer en su horizonte un despliegue inusitado de simplicidad, claridad, profundidad y seguridad, la medicina perfecta para un mundo cada vez más complejo, confuso, superficial e inseguro.

Teresa es uno de los grandes escritores del siglo de oro de la lengua castellana. Habla de lo vivido, de la sustancia de las cosas, lo que nunca pasa, de ahí que tenga la frescura de lo perdurable. Escribe como si tuviera un dechado, y por eso puede afirmar: "Todo me lo enseñaba mi Maestro divino".

Su lenguaje es la delicia por escribir como habla, como cuando escribe: "Para pagarnos es tan mirado, que no hayáis miedo que un alzar de ojos con acordarnos de Él, deje sin premio".

A Teresa la distingue el realismo, contrario a lo que todo el mundo se imagina del místico, que vive en las nubes. "Ríese de sí, del tiempo que tenía en algo los dineros y codicia de ellos, aunque en ésta nunca creo -y es así verdad- confesé culpa; harta culpa era tenerlos en algo. Si con ellos se pudiera comprar el bien que ahora veo en mí, tuviéralos en mucho; mas ve que este bien [Dios] se gana con dejarlo todo". Teresa conoció muy bien lo que tiene confundido al hombre actual, la crisis económica mundial.

La muerte le enseñó a vivir. "Vivo ya fuera de mí / después que muero de amor / porque vivo en el Señor / que me quiso para sí. / Cuando el corazón le di, / puso en él este letrero: / que muero porque no muero".

Para Unamuno, gran lector de Santa Teresa, los místicos "rara vez tienen idea de Dios, porque más que pensarlo, sentirlo o quererlo, lo viven. Se levantan todos los días a vivir el mismo día".

Teresa de Jesús es, en verdad, espléndida maestra de humanidad.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 26 de octubre de 2012

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