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Santa Teresa de AvilaTeresa, después de haber recorrido el camino de la oración, ante sus luchas y resistencias, viene un cambio radical en su vida, el encuentro con la humanidad de Jesús.La humanidad de Jesús fue quien le incentivo todo ese proceso de madurez espiritual, el cambio...

 


 

El Buen Jesús de Teresa de Jesús:

Jesús humano. La humanidad de Jesús

 

Teresa, después de haber recorrido el camino de la oración, ante sus luchas y resistencias, viene un cambio radical en su vida, el encuentro con la humanidad de Jesús.

La humanidad de Jesús fue quien le incentivo todo ese proceso de madurez espiritual, el cambio determinante en su vida donde la condujo, muchas veces forzando, empujando, mirando, regalándose, dándose, poco a poco a enamorase de Jesús y ella se dejó amar.

A partir de conocer a la persona de Jesús, la santa descubrirá la bondad del Señor y el camino de la virtud a partir de los consejos evangélicos. Su manera de expresión, de mostrar cercanía, confianza y amistad será llamarle el Buen Jesús, porque es el Buen Jesús quien le dio un vuelco a su propia historia. Para Teresa, Jesús es el hombre que pasó haciendo el bien. Un hombre BUENO que ofrecía bondad.

El proceso del encuentro con Jesús, no se da en un solo momento. Hay muchos llamamientos, intervenciones, mercedes, experiencias que suscitaron un trato, una relación de amigos, donde se dieron la oportunidad de conocerse y amarse. Jesús poco a poco se fue dándose y Teresa poco a poco se fue disponiendo. El encuentro acontece en medio de muchos encuentros cotidianos, principalmente en la oración, y después de comulgar en la Eucaristía. Desde niña, adolecente, joven y monja conocía de Jesús. A partir de 1554, en la conversión, experimenta a Jesús. El conocimiento va a ser experiencial, de trato.

En este momento significativo de la conversión, inicia Jesús a mostrársele y enamorarla de su humanidad descubriéndole quién es Él. Teresa se da cuenta que en este camino de amistad, también ella necesita mostrarse quién es. Resaltará la importancia de la humildad, porque este camino humano es necesario LA VERDAD.

Teresa, en sus inicios, se ejercitaba en la oración de meditación y acudía a representar con el pensamiento y la imaginación a Jesús, …procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente, y ésta era mi manera de oración [1]. Sin embargo, era sólo con el entendimiento, pensaba, discurría, meditaba. A partir, de la conversión, de esta experiencia de la humanidad de Jesús, iniciará una novedad en su experiencia orante, ya no es por el pensamiento, sino, siente, dentro la presencia de Jesús, ….entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allí a guardar, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrójeme cabe él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle [2].

La narración de la experiencia…ante un Cristo muy llagado, remueve las entrañas de Teresa, pasa algo dentro, que transforma a la persona. A partir de esa transformación ya no se vive igual, se vive de otra manera, o se busca vivir con más coherencia y libertad. Cuando acontece y pasa algo dentro, es la acción gratuita de Dios que interviene en la vida de Teresa, y de cada uno de nosotros. No podemos pensar que la conversión es algo inmediato, que se da y surge el cambio inmediato en la persona. No es así. Sino que acontece como un despertar de un sueño aletargado que mantiene a la persona en suspensión, y la reactivación surge como una experiencia de gracia, de luz, de claridad que se abraza y se deja llevar por un camino nuevo, de buscar una vida nueva. Inicia la lucha y perseverancia, la determinada determinación.

Lo que Teresa hace hincapié es que durante mucho tiempo, cerca de 19 años (1535 a 1554) buscaba de mil maneras vivir con intensidad la vida espiritual por medio de la oración, confesión, hablar con letrados, lecturas de libros espirituales, etc…. Pero había otra realidad que no le dejaba mantener un equilibrio en su vida: una vida agitada y volcada al exterior: locutorio, visitas, vanidades, de ocasión en ocasión, etc…

El cambio resultará progresivo cuando la santa descubre a Jesús, dentro de sí y a Jesús humano. El cambio radical en Teresa será, pasar de una oración meditativa a una oración experiencial, viva y latente en el interior.

-  procuraba representar a Cristo dentro de mí…

-  y hallábame mejor, a mi parecer, de las partes adonde le veía más solo

-  ... allí era mi acompañarle;

-  comencé a tener oración sin saber qué era, y ya la costumbre tan ordinaria me hacía no dejar esto [3].

Yo sólo podía pensar en Cristo como hombre mas es así que jamás le pude representar en mí, por más que leía su hermosura y veía imágenes, sino como quien está ciego o a oscuras, que aunque habla con una persona y ve que está con ella (porque sabe cierto que está allí, digo que entiende y cree que está allí mas no la ve), de esta manera me acaecía a mí cuando pensaba en nuestro Señor

Como buena maestra de experiencia en el trato con Dios, defenderá que la humanidad de Cristo, no embaraza o impide a la más perfecta contemplación. Esta postura va en contra de las doctrinas espirituales del s. XVI que decían a los que llegan ya tan adelante en la vida espiritual la Humanidad de Cristo es obstáculo y por eso proponen que aparten de sí toda imaginación corpórea y que se lleguen a contemplar en la Divinidad… la santa lo vivió y, para ella, fue un terrible. ¿por qué defiende la santa esta verdad de la humanidad de Cristo?

Porque al centrar la oración en la humanidad de Cristo ayuda a que los trabajos y dificultades propios de cada orante, sea estímulo el pensar que él los pasó. Por eso, ayuda mucho que le miraremos tan fatigado y hecho pedazos, corriendo sangre, cansado por los caminos, perseguido de los que hacía tanto bien, no creído de los Apóstoles…

También, porque en tiempo de flaquezas y debilidades y caídas, mirándoos a Vos cuál estuvisteis delante de los jueces, no se me haga bueno de sufrir. Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir: es ayuda y da esfuerzo; nunca falta; es amigo verdadero.

Y, al mirar a Jesús hombre, …por esta puerta hemos de entrar, si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos. En medio de la fragilidad y debilidad, se descubre la grandeza de Dios y sus acciones: Él es el que todo lo puede.

Una vida espiritual sólida y madura hará comprender no querer otro camino, aunque esté en la cumbre de contemplación; por aquí va seguro. Este Señor nuestro es por quien nos vienen todos los bienes.

Al mirar a Jesús humano, aprendemos como vivir en Dios porque El le enseñará. Mirando su vida, es el mejor dechado. ¿Qué más queremos de un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe sí.

Y al tener tan presente y cercano a Jesús, en su Humanidad es bueno siempre traerle presente como el glorioso San Pablo, que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón.

Una oración natural centrada en la humanidad de Jesús hará al orante ser natural y humano porque la oración no es andar el alma en el aire…. Por eso, una vida natural y humana nos hace comprender que mientras vivimos y somos humanos, es gran cosa, traerle humano… y la santa insiste, nosotros no somos ángeles, sino tenemos cuerpo. Querernos hacer ángeles estando en la tierra, es desatino…. sino que ha de tener arrimo el pensamiento para lo ordinario.

La vida del orante es ordinaria, natural y siempre habrá sus dificultades, dudas, luchas, tentaciones. Por ello, a Teresa le ayudó siempre traer consigo a Jesús en su Humanidad porque en negocios y persecuciones y trabajos, cuando no se puede tener tanta quietud, y en tiempo de sequedades, es muy buen amigo Cristo, porque le miramos Hombre y vémosle con flaquezas y trabajos, y es compañía y, habiendo costumbre, es muy fácil hallarle cabe sí, aunque veces vendrán que lo uno ni lo otro se pueda.

La santa descubre que esta doctrina sustanciosa de la Humanidad de Cristo es un arte que la ha llevado Dios. Es Dios quien la educó, le enseñó, le acompañó y procuraba su Majestad darme a entender cosas para ayudarme a conocerme….

Teresa nos lanza a la oración. Una oración centrada en el Buen Jesús. En los inicios de este traer presente o representar al buen Jesús dentro, Teresa recomienda:

El ejercicio de la oración no sólo es mental, sino desde donde se aprende a ejercitarse el amor, donde en la oración es válido hablar, escuchar, pedir, quejarse, alegrarse, entristecerse, conocerse. Es la relación de dos amigos que están en continuo diálogo. Y la mejor manera, se puede seguir unos pasos:

…representarse (imaginarse) delante de Cristo…

…acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad (persona de Jesús)

…traerle siempre consigo

…hablar con él,…

…pedirle para sus necesidades

…quejársele de sus trabajos,

…alegrarse con él en sus contentos y no olvidarle por ellos,

…sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad.

Esta manera de orar, dirá Teresa que …es excelente manera de aprovechar y muy en breve; y quien trabajare a traer consigo esta preciosa compañía y se aprovechare mucho de ella y de veras cobrare amor a este Señor, a quien tanto debemos, yo le doy por aprovechado [4]

 

Aprendemos de Teresa de Jesús a:

Con Teresa, le pedimos a Dios el don de la conversión. De un cambio radical y determinante en nuestra vida.

Teresa nos enseña que el medio por excelencia, para poder descubrir y acoger el cambio de vida es ver a Jesús en su Humanidad. Al verle humano, nos ayuda en el camino a comprender mejor que para asumir y asimilar el reino de Dios es un camino que recorrer. No se da al momento la conversión, sino es un proceso de asimilar en la vida la opción por el reino de Dios.

La mejor manera, que Teresa nos enseña para el camino de la oración interior, es experimentar dentro a Jesús. Ayuda mucho traer de continuo esa presencia y acostumbrarnos a ejercitar esta compañía.

Teresa nos enseña a apasionarnos por la persona de Jesús y enamorarnos de su Humanidad.

 

AUTOR: Julio Rincón OCD



 

[1] V. 4, 8

[2] V. 9, 1

[3] V. 9, 4

[4] V. 12, 2


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