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santa teresa de jesus Humildad no es esa actitud encogida y acomplejada que puede acarrear estragos de una falsa humildad. Ni mucho menos una pobreza material que conlleva una vida sucia y descuidada. Ella vive la humildad auténtica que proviene de la contemplación de Jesús...


 

Hemos recorrido dos virtudes teresianas en las que hay que educarnos. Ahora, Teresa plantea un tema importante que es el eslabón del amor y el desasimiento, la humildad que es andar en verdad. Estas tres unidas son la base de lo que Teresa enseña para el camino de la vida espiritual.

Humildad no es esa actitud encogida y acomplejada que puede acarrear estragos de una falsa humildad [1]. Ni mucho menos una pobreza material que conlleva una vida sucia y descuidada. Ella vive la humildad auténtica que proviene de la contemplación de Jesús, el verdadero humilde. Aprendió del Buen Jesús que la humildad es andar en verdad. La humildad es vernos tal cual somos; es saber y reconocer lo que valemos ante Dios.

Una realidad que nos domina de fuera es que el mundo nos vende la idea de que los primeros puestos son los mejores, las glorias humanas y los reconocimientos son importantes, que los privilegios y el poder son necesarios para la “felicidad” del hombre y, por lo tanto hacen de la persona sentirse superior a los demás. Mundo en que Teresa se vio envuelta en su entorno. Todo lo contrario a lo que significa la humildad.

Teresa prefiere las virtudes grandes a las grandes penitencias…en demasiadas penitencias ya sabéis que os voy a la mano [2]. Prefiere las virtudes interiores, que no quitan las fuerzas del cuerpo... sino que fortalecen las del alma [3]. Este es el camino evangélico propuesto por Teresa: el ejercicio de la virtud.

El Buen Jesús nos enseña esta virtud en el Evangelio (Lc 14, 1.7-14) evitar los primeros puestos y éste tema está unido a una actitud que habla la santa y es el tema de la honra. La sociedad de Teresa, como la nuestra, tenía sus mitos, sus tópicos, sus lacras, …se inventa sus honras en los monasterios, y pone sus leyes, que suben y bajan como las del mundo. Los letrados deben ir por sus letras, que el que ha llegado a leer teología no ha de bajar a leer filosofía, que es un punto de honra que está en que ha de subir y no bajar [4]. Teresa habla de los negros puntos de honra, como de un tóxico que mata la perfección [5]; crece como la espuma [6]; impide medrar [7]. La mentira no construye al ser humano.

Teresa descubre varios peligros que nos podemos encontrar en este camino de la honra, por lo tanto, de la mentira:

Las apariencias, los engaños de la vida de parecer alguien que no soy y tener muchas justificaciones para fundamentar esta falsa humildad que conlleva a la mentira. Teresa dirá a las monjas y nos dice también a nosotros, comunidad cristiana que no hay que detenerse en estas expresiones: si soy más antigua, se he más años, si he trabajado más, si tratan a la otra mejor… [8] Dios nos libre de tener estos pensamientos… [9] La santa quiere evitar estas diferencias que provocan una división en la comunidad pues si se detienen en ellos, o lo ponen en plática, es pestilencia y de donde nacen grandes males [10].

Teresa anduvo enredada en todo esto íbame al hilo de la gente [11] La mirada en el Señor siempre ha de ser iluminadora: Mirar las grandezas que hizo el Señor en bajarse a sí, por dejarnos ejemplo de humildad [12].

Contra el sofisma de …huya mil lenguas de razón tuve, hiciéronme sin razón, no hubo razón quién esto hizo, descubre la gran mentira en que vivimos todos, empeñados en acumular penas para enaltecer el propio yo. Nunca nos culpan sin culpa [13]. Siempre argumenta desde Jesús. La que no quisiere llevar cruz sino la que le dieren muy puesta en razón, no sé yo para qué está en el monasterio [14]. ¿Había razón para que nuestro buen Jesús sufriese tantas sinrazones? [15]. Tener parte en su reino y gozarle, y de las deshonras y trabajos querer quedar sin ninguna parte, es disparate [16].

Desde la experiencia de la vida de virtud teresiana descubrimos que la humildad no consiste en negar las cualidades que Dios nos ha dado –eso sería falsa humildad y no sería “andar en verdad”. La humildad consiste en saber y en reconocer que todo nos es dado por Dios. Lo que sucede es que el orgullo nos hace creer que esas cosas las logramos nosotros mismos.

Y, debemos recordar que el Señor ha hecho una grave advertencia: el orgulloso será humillado. Se trata, entonces, de andar en verdad, para poder recibir el trato que el Señor promete a los humildes: “el que se humilla será engrandecido”.

La humildad es hacer las cosas porque Dios las quiere y como Dios las quiere, no por destacarnos, ni por lograr reconocimientos; es buscar la gloria de Dios y no la propia; es no buscar, ni reclamar honores ni reconocimientos; es no hablar de uno mismo, ni alardear lo mucho que somos y tenemos; es saber que nada podemos sin Dios; es saber y reconocer que somos totalmente dependientes de Dios; es dar gracias a Dios por lo que somos, por lo que hacemos y por lo que tenemos; es saber que nada podemos sin Dios, pues nuestra fuerza está en Dios. Es creer, de verdad, que nada somos ante Dios.

Para ejercitarnos en la virtud de la humildad es necesario educarnos en estaos elementos que Teresa nos propone:

Todos somos iguales. El ejercicio de la humildad hará descubrir, según nos lo enseña Teresa, a desterrar este lastre que daña la relación con los demás y ella opta por un camino de igualdad donde no se de importancia a la honra, al origen familiar o social, y propone a sus monjas …en esta casa… todas han de ser iguales… Dios os libre, hermanas, de semejantes contiendas, aunque sea en burlas… buen Padre tenéis, que os da el buen Jesús, no se reconozca otro aquí otro padre para tratar de él… [17] y Teresa conocedora del tema de la honra dirá Dios nos libre de personas que le quieren servir acordarse de la Honra [18]

Propone la bienaventuranza de ser tenido en menos, frente a la escala de la mentira que consiste en ser tenido en más. La que le pareciere es tenida entre todas en menos, se tenga por más bienaventurada… [19]. Dejar fuera a personas amigas de ser estimadas y tenidas, y mirar las faltas ajenas y nunca conocer las suyas, y otras cosas semejantes... es dejar que entre el ladrón en casa y les robe el tesoro [20].

Teresa plantea un ejercicio simple: mostrémonos a contradecir en todo nuestra voluntad; que si traéis cuidado, como he dicho, sin saber cómo, poco a poco os hallaréis en la cumbre [21]. Somos muy dados a hablar, decir las cosas sin muchas veces pensarlas antes, en algunas cosas es mejor callar, guardar silencio o esperar el momento más adecuado para decir lo que siento. Otro aspecto, es hacer lo contrario de lo que en un momento determinado siento, como el no querer ir a misa, contradecir la voluntad es no satisfacer el deseo de no ir, sino hiendo a misa contradigo mi voluntad. Son ejemplos que nos ayudarán a entender la necesidad de la humildad desde lo más pequeño de nuestra vida cotidiana, porque atendiendo lo que siempre quiere la voluntad, podemos convertirnos ser el centro de la vida y hacer las cosas a mi gusto y placer, sin tomar en cuenta a los demás y mucho más es el daño en la relación con Dios.

gran daño se hace en que se comience una mala costumbre… [22]

ayuda mucho traer consideración de lo mucho que se gana por todas vías, y cómo nunca –bien mirado-, nunca nos culpan sin culpa, que siempre andamos llenas de ellas, pues cae siete veces al día el justo, y sería mentira decir no tenemos pecado… así aunque no se en lo mismo que nos culpan, nunca estamos sin culpa del todo, como lo estaba el buen Jesús. [23]

cumple mucho tratéis de entender cómo ejercitaros mucho en la humildad… siempre se siente en el más bajo lugar, que así nos dijo el Señor lo hiciésemos y nos lo enseñó por la obra. [24]

la verdadera humildad está mucho en estar muy prontos en contentarse con lo que el Señor quisiese hacer de ellos y siempre hallarse indignos de llamarse sus siervos. [25]

pues si contemplar y tener oración mental y vocal, curar enfermos y servir en las cosas de casa y trabajar, sea en lo más bajo; todo es servir al huésped que se viene con nosotras a estar y a comer y recrear, ¿Qué más se nos da en lo uno que en lo otro? [26]

La humildad no inquieta ni desasosiega ni alborota el alma, por grande que sea; sino viene con paz y regalo y sosiego [27]

Aprendemos de Teresa de Jesús a:

Andar en verdad es tocar fondo y encontrarse con las raíces propias de nuestro ser que nos separan de Dios. Tenemos que estar atentos y abiertos para con Dios y para que obre en nosotros.

Andar en verdad, para Teresa de Jesús, no es cuestión de actos de auto humillación, sino de verdades: verdad de nuestra finitud, verdad de nuestros montajes, verdad de nuestro pecado, verdad del amor infinito de Dios [28]. Por eso mismo, la humildad verdadera está hecha de aceptación de sí mismo, de conciencia de la propia dignidad [29], de agradecimiento [30], de audacia y esperanza.

Andar en verdad, para Teresa supone desmantelar los mecanismos de defensa. Y la persona humana es infinitamente hábil para mantener sus intereses narcisistas, que son:

el miedo a ser libres, a la soledad, al riesgo;

la angustia de la finitud que se protege con el calor de los demás o el cumplimiento de la ley;

la máscara con que el yo fácilmente se disfraza de bondad o seguridad, o simplemente crea distancia para no ser reconocido;

la huida del cara a cara en la relación interpersonal (con Dios o con el prójimo) por no vincularse; por salvar el último reducto de apropiación;

el miedo al sufrimiento en todas sus formas, ya que sólo él lleva a las verdades últimas;

el vértigo ante el Absoluto, pues ¿cómo defenderse de la Presencia ardiente?, ¿a dónde huir de la mirada del Señor?, ¿cómo pretender tener algo propio, si Él es el Señor?

 

AUTOR: Julio Rincón OCD



 

1 “Humildad es andar en verdad” (6M 10,7).

2 15, 3

3 15, 3

4 36, 4

5 12, 7

6 12, 9

7 12, 1

8 C. 12, 4

9 C. 12, 4

10 C, 12, 4

11 36, 3

12 11, 6

13 13, 4

14 13, 1

15 13, 1

16 13, 2

17 C. 27, 6

18 C. 12, 7

19 13, 2

20 13, 5

21 12, 1

22 13, 4

23 15, 4

24 17, 1

25 17, 6

26 17, 6

27 39, 2

28 C. 27, 1

29 C. 32, 5; 33, 3.8

30 C 25,2.5b.11d


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