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ya es tiempo de caminarLa Santa tuvo siempre un intenso amor a la Iglesia, de la cual se sabía hija y en la cual quería vivir y morir. Asimismo deseó que una de las claves de su reforma fuera convertir los monasterios en auténticas comunidades, verdaderas familias donde la fraternidad...

 


 

«¡Ya es tiempo de caminar!». Estas palabras, pronunciadas por Santa Teresa de Jesús poco antes de morir, son para nosotros estímulo y aliento.

Así comienza la nueva Carta Pastoral del Obispo de Ávila, D. Jesús García Burillo, que se presentó en la tarde del miércoles  4 de junio, a las 19.00 h., con una enorme presencia de público. Escrita con motivo del V Centenario y de la misión diocesana, ya se puede descargar en este enlace.

Destaca cuatro aspectos de Santa Teresa para la misión diocesana:

La centralidad de Jesucristo. Para evangelizar y para aceptar el Evangelio es imprescindible que Cristo sea el centro de nuestras miradas, que lo contemplemos en su humanidad sacratísima en la que se descubre la imagen visible del Dios invisible (cf. Col 1, 15). Debemos establecer con Él, como Santa Teresa, una relación de amistad tan intensa que pueda llegar a ser descrita incluso como «desposorio espiritual». Él es quien ora en nosotros, asumiendo nuestra oración, orando en nosotros y con nosotros al Padre.

La importancia de la vida fraterna. La Santa tuvo siempre un intenso amor a la Iglesia, de la cual se sabía hija y en la cual quería vivir y morir. Asimismo deseó que una de las claves de su reforma fuera convertir los monasterios en auténticas comunidades, verdaderas familias donde la fraternidad pudiera hacerse visible en la convivencia de las hermanas. Sólo desde el amor a la Iglesia se puede evangelizar, y sólo formando grupos en los que se reproduzca el ideal descrito en Los Hechos de los Apóstoles (cf. 2, 42-47) es posible descubrir qué significa compartir con Cristo, por obra del Espíritu, la condición de hijos de Dios y, por tanto, la experiencia de ser hermanos de aquellos que también se dirigen al Creador invocándolo como Padre.

El amor a la pobreza. No se puede seguir a Cristo sin acoger su invitación a dejarlo todo para que Él sea el único Tesoro de nuestra vida (cf. Mt 19, 21). No se puede amarlo despreciando a los hermanos que pasan necesidad y con los que Él ha querido identificarse (cf. Mt 25, 31-46; 1Jn 4, 20). Estas afirmaciones no se traducen sólo en una cierta actitud espiritual; sino que tienen consecuencias muy concretas. Para ser cristiano hay que vivir una cierta austeridad y hay que compartir nuestros bienes con los necesitados, dándoles no sólo de lo que nos sobra, sino incluso de aquello que necesitamos para vivir (cf. Mc 12, 44). También Santa Teresa es ejemplar en esto. No todos tenemos que vivir como monjas de clausura; pero sí que debemos esforzarnos por ser lo más austeros y generosos que nos permita nuestro estado de vida.

El afán evangelizador. Todo amigo de Cristo, como lo fue en grado sumo la Santa, desea que todos los hombres y mujeres descubran la alegría de esta amistad. Teresa de Jesús tenía este espíritu misionero que a nosotros nos impulsa a la misión y que se manifiesta ya, con la fuerza del amor primero, en los que se convierten al Señor aceptando el anuncio del Evangelio. Siempre es útil releer unas atinadas frases del Libro de las Fundaciones a este respecto (I, 7): «Me acaece que cuando en las vidas de los santos leemos que convirtieron almas, mucha más devoción me hace y más ternura y más envidia, que todos los martirios que padecen (por ser ésta la inclinación que Nuestro Señor me ha dado), pareciéndome que precia más un alma que por nuestra industria y oración le ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podamos hacer».

He aquí en índice de la misma:

    Una misión diocesana en el V Centenario de Santa Teresa

    1. Una misión diocesana en el V Centenario
    2. Cómo realizar la misión

    Los arciprestes
    Los equipos misioneros

    3. Sentido y estructura de esta carta

    Una evangelización kerygmática

    1. Elegidos para anunciar el Evangelio

    2. Dos textos de referencia: la misión a los judíos y a los gentiles

    3. Fundamento teológico para una presentación del kerygma

    Las actitudes del discípulo misionero

    1. Discípulo antes que Apóstol

    i) Una vida de oración intensa

    ii) Vivir los sacramentos

    iii) Acompañamiento espiritual frecuente

    2. Consecuencias de una espiritualidad no misionera

    3. ¿Cómo es un discípulo misionero?

    i) Mira hacia adelante con esperanza, alegría y confianza

    ii) Está siempre dispuesto a salir de sus seguridades

    iii) Sabe que no va solo: evangeliza la Iglesia y con ella Jesucristo

    Oración por la misión diocesana

    Índice

Esta es la crónica del acto de presentación de la Carta que recoge en su web el diario local Avilared.com:

Con el título ‘¡Ya es tiempo de caminar!’, el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, ha presentado una carta pastoral dedicada a la misión diocesana que se pondrá en marcha con motivo del V Centenario de Santa Teresa.

El título hace alusión al lema que se ha escogido para la misión, es una de las últimas frases que pronunció Santa Teresa y “da buena cuenta de su espíritu”, según el prelado, que quiere llamar a la “búsqueda en la mística abulense de respuesta a las preguntas que en la actualidad pueden plantearse”, en un momento de “tantas dificultades” y en el que “nos alejamos tanto de las personas que tenemos cerca”.

Y es que según el obispo, Santa Teresa propondría “una serie de caminos para alcanzar la renovación personal y social, para responder a las necesidades de las personas”, y en los que se fija para la efeméride a conmemorar desde el próximo 15 de octubre.

La carta pastoral, presentada en el Obispado el miércoles por la tarde, se encuentra “llena de preguntas” y de reflexiones, donde la “primera clave” que se encuentra es la oración, que fue la que “ayudó a cambiar” a La Santa.

El segundo camino sería el de la fraternidad y el compartir los bienes y los dones, y el tercero la austeridad y la pobreza para ajustarse a la realidad de cada uno.

El tercer camino llegaría del “salir” y el “pensar en el otro más que en uno mismo y actuar”, lo que movió a Santa Teresa a fundar conventos fuera de su tierra, según ha señalado el prelado.

 

TOMADO DE: http://delaruecaalapluma.wordpress.com

 

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