Este Portal es actualizado por amigos de la espiritualidad carmelitana

donaciones boton

espiritu santoEl Espíritu Santo es el amor que une al Padre con el Hijo, al Hijo con el Padre. Santa Teresa, que tiene una vivencia arrobadora de lo inefable, sabe por experiencia que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo “están en lo interior de su alma, en lo muy interior, en una cosa...

 


 

Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo. Lo más difícil y lo más fácil de sentir y entender. Un iluminado medieval escribió fuera de sí: “Se manifiesta huyendo, si lo seguimos no podemos verlo; esto mantiene el corazón dolido y vigilante”.

Conocemos un diálogo delicioso de Jesús con Nicodemo. Asombrosa revelación. “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que nace del Espíritu” (3,8).

El Espíritu es como el aire, o mejor, el aire es como el Espíritu. Un viento huracanado es temible en grado sumo. El Espíritu no lo es menos. Un temor de diferencia antagónica. El huracán genera destrucción y muerte; el Espíritu comunica vida, felicidad.

El Espíritu Santo es el amor que une al Padre con el Hijo, al Hijo con el Padre. Santa Teresa, que tiene una vivencia arrobadora de lo inefable, sabe por experiencia que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo “están en lo interior de su alma, en lo muy interior, en una cosa muy honda, que no sabe decir cómo es, porque no tiene letras, siente en sí esta divina compañía (Moradas 7, 1, 6-7).

Esta presencia del Espíritu da a S. Teresa una elocuencia soberana para hablar y escribir sobre Él. El lector de hoy se siente extasiado con la intimidad que descubre en Teresa. Su lenguaje está lleno de contenido divino. Fascinante, delirante, conmovedor.

Basta poner espíritu en lo que siento, pienso, digo y hago, para caer en la cuenta de que el Espíritu es la fuerza arrolladora que da eficacia y fecundidad a cada gesto de mi vida cotidiana. Deleite inenarrable el de ver a alguien sintiendo, pensando, hablando y trabajando con espíritu.

El hombre vive sediento de divinidad, aun sin saber de qué se trata. Sed es gana y necesidad de beber. Hay una sed del cuerpo y una sed del alma. La sed de divinidad acompaña al hombre, aun sin saberlo, por toda la eternidad.

Dice Jesús: “Si alguno tiene sed, que venga a mí, y beba. De sus entrañas manarán ríos de agua viva. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu” (Jn 7,38.39).

El Espíritu es la única agua que calma la sed. Calmo mi sed poniendo espíritu en lo que soy y hago. Me ingenio en vivir saciando la sed con el agua que es el Espíritu Santo. Vivir con espíritu, el secreto de la felicidad.

 
AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 22 de mayo de 2015

 

Comparte en tus redes sociales:

FacebookTwitterShare on Google+YoutubePinterestMySpaceDiggStumbleuponGoogle BookmarksRedditNewsvine