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buenos-diasBuenos días expresa la bondad del presente, del tiempo en que vivo, en que vivimos, yo que saludo y aquel a quien saludo. Como la vida es dinámica, saludar a alguien con los buenos días es invitarlo a mejorar, que es pasar de bueno a más bueno, haciendo del saludo una...

 


 

Buenos días es el saludo con que comenzamos la mañana al encontrarnos. Saludo, buenos y días, tres palabras que nos proponemos cultivar con esmero para que no sean mera rutina, que dice mucho no diciendo nada, que no dice nada diciendo mucho.

Pombo comienza así su poema Elvira Tracy: “¡He aquí del año el más hermoso día / digno del paraíso!, es el lejano / saludo que el cielo nos envía / ¡son los adioses que nos da el verano!” Maravilloso modo de saludar, de decir buenos días.

Saludo es acción de saludar, que es dirigir a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras de cortesía interesándose en su salud o deseándosela. Y salud es bienestar, estar bien.

Tener salud completa, es decir, de cuerpo y alma, es anhelo común. Desearle a quien saludo bienestar completo significa interesarme en él, en todo su ser.

Buenos días expresa la bondad del presente, del tiempo en que vivo, en que vivimos, yo que saludo y aquel a quien saludo.

Como la vida es dinámica, saludar a alguien con los buenos días es invitarlo a mejorar, que es pasar de bueno a más bueno, haciendo del saludo una invitación a comenzar la nueva jornada viviendo la vocación, que es voluntad de mejoramiento permanente.

Cuando despierto en la mañana, puede que mi primera sorpresa consista en darme los buenos días a mí mismo, más aún, a mi Creador. Saludo que llena mi jornada de entusiasmo, gratitud y creatividad.

Así, al salir de mi alcoba, mi saludo tiene un poder transformante del cual me asombro yo mismo. El tono de la voz, la mirada y el apretón de manos hacen más bueno, y aun muy bueno el nuevo día.

Vicente Aleixandre escribió estos versos: “Soy el sol o la respuesta. / Soy esa tierra alegre / que no regatea su reflejo”. Siento que al arreglarme para empezar la jornada, estos versos me moldean de la cabeza a los pies. Los repito, los medito, los contemplo. Me fascina la acción bienhechora que ejercen en mí.

Sol, respuesta, tierra alegre, regateo, reflejo. A medida que las repito, me siento trasportado por estas palabras al nacimiento de un mundo nuevo, mundo luminoso que contagio al otro en el saludo que le doy al encontrarme con él.

“Las palabras que empleo, son las palabras de todos los días y ya no son las mismas” (Claudel). ¡Buenos días! Alquimia asombrosa de mejoramiento singular instantáneo.

 
AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 30 de enero de 2015

 

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