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poder-de-lo-simpleLos adverbios siempre y nunca de la frase anterior requieren cultivo permanente de mente y corazón. Dedicar tiempo a la propia intimidad para descubrirla, disfrutar el gusto de tenerla, aclararla y ordenarla, y así determinar los modos de comportamiento deseado en que ...

 


 

Había un consejero que acertaba siempre en su consejo. La gente se dedicó a investigar el secreto de su sabiduría, tan admirable como valiosa en la comprensión del ser humano. Descubrieron que el consejero dejaba hablar al paciente hasta que no le quedaba nada por decir, y luego le daba este consejo: "simplifique".

Si miramos bien, la vida es una complicación constante en que las cavilaciones no terminan nunca. Que vino, que no vino; que fue, que no fue; que dijo, que no dijo. Aun sin querer vivimos complicándonos, pues creemos que solo es valioso lo complicado.

Con todo, la gente no estaba satisfecha de tanta simplicidad, y siguieron investigando. Con gran sorpresa descubrieron que el consejero era sordo.

Hay dos maneras de solucionar un problema. Una, encontrando la solución; otra, no haciendo problema. Algo desconcertante, pues existe la creencia de que la vida está llena de problemas.

Es sabio el que aprende a vivir sin complicaciones, aquel cuyo único problema es no tener problemas. La mejor solución a los problemas que cada uno crea, es no crearlos. El derrotero de S. Juan de la Cruz es sabio. "Claro está que siempre es vano el conturbarse, pues nunca sirve para provecho alguno".

Los adverbios siempre y nunca de la frase anterior requieren cultivo permanente de mente y corazón. Dedicar tiempo a la propia intimidad para descubrirla, disfrutar el gusto de tenerla, aclararla y ordenarla, y así determinar los modos de comportamiento deseado en que los actos crean hábitos, como alegría, confianza, fortaleza, acogida, comprensión, solidaridad, responsabilidad, gusto de vivir.

Azorín aplica la sencillez al estilo. "El estilo es eso; el estilo no es nada. El estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no es nada... Esto lo hago yo. Y que sin embargo no pueda hacer eso tan sencillo; y que eso que no es nada, sea lo más difícil, lo más trabajoso, lo más complicado". Es sabio no hacer difícil lo fácil, hacer fácil lo difícil.

Jesús da esta orientación: "Sean prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas" (Mt.10,16), y añade: "Un mandamiento nuevo les doy, que se amen los unos a los otros como yo los he amado". Sabiduría admirable la de un mandamiento en vez de diez. Impresionante tratado de lo simple, el evangelio.

Whitman escribió: "Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas".

 
AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 27 de diciembre de 2013.

 

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