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Cristo ReyJesús, rey de reyes, hace esta confidencia a sus amigos: "El que quiera llegar a ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos, que tampoco yo he venido a ser servido, sino a servir y dar mi vida en rescate por todos...

 


 

Reyes, reinas y reinados han existido siempre. Reinar es ejercer dominio sobre personas y cosas. Hay personas que tienen talento para gobernar y lo hacen con acierto, pues se tiene genio para lo que se tiene gusto, y por eso las recordamos con admiración y gratitud, como Juan XXIII.

Un ladrón crucificado con Jesús, le dice: "-Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". "-Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc. 23, 42-43), le responde Jesús. Pasmosa habilidad la del ladrón que se roba a Jesús, que es el rey y el reino juntos. "Robar es desaposesionar lo suyo a su dueño y aposesionarse de ello el robador" (S. Juan de la Cruz).

Jesús, rey de reyes, hace esta confidencia a sus amigos: "El que quiera llegar a ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos, que tampoco yo he venido a ser servido, sino a servir y dar mi vida en rescate por todos" (Mc. 10,45). Servir es generar abundancia atendiendo necesidades, lo contrario a la codicia, generadora de corrupción.

Pilato dialoga con Jesús. -"¿Tú eres rey?" -"Sí, soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz" (Jn. 18,37). Llamar rey o reina a una persona es hacerle el máximo honor, como encontrar un tesoro, que hace la vida deliciosa. ¿Descubrió Pilato en este diálogo su condición de rey?

Leo embelesado al Maestro Eckhart. "-¿Qué clase de hombre eres, hermano? -Soy un rey. -¿Sobre qué reinas? -Sobre mi carne. Pues todo lo que mi espíritu ha deseado siempre de Dios, mi carne fue aún más ágil y veloz en obrarlo y sufrirlo que mi espíritu en recibirlo".

El lema de los esenios consistía en no hacer nada que pudiera enturbiar el resplandor del sol. Quien cultiva sus sentimientos, pensamientos, palabras y acciones para no enturbiar el resplandor del sol, es rey de sí mismo. Rey de mí mismo, la humildad me defiende de la soberbia, la continencia de la lujuria, la templanza de la gula, la generosidad de la codicia.

En la fiesta de Cristo Rey me apersono de ser rey, cuyo reino es mi alma. Cierro las puertas de mis sentidos para desear a Dios con todo el corazón. Lo encuentro en mí tan alegremente como es Rey en el paraíso.

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 22 de noviembre de 2013.

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