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idolatrarLutero, gran conocedor de la intimidad humana, escribió: "el corazón del hombre es una fábrica de ídolos". Afirmación penetrante y seductora. Crear ídolos es timbre de honor. Si se trata de ídolos que valen la pena. ¿Habrá algún ídolo que valga la pena? Por mucho que valga...

 


 

Idolo es todo lo que el hombre adora como si fuera Dios, no siéndolo. Los ídolos nos han acompañado siempre, necesitados de ver en algo distinto a nosotros mismos la razón de ser de la existencia.

Adorar ídolos es idolatría. Tentación que acompaña siempre al hombre, por quedarse en el mundo de los sentidos: ver, oír, oler, gustar y tocar. Sólo acepta lo que ellos le suministran. Vive en la sobrehaz del alma, lejos de la intimidad.

El ídolo da al idólatra la seguridad de apoyarse en algo sólido que lo sostiene en su fragilidad. El idólatra inventa ídolos maravillosamente seductores para el cuerpo y aun para el alma.

Lutero, gran conocedor de la intimidad humana, escribió: "el corazón del hombre es una fábrica de ídolos". Afirmación penetrante y seductora. Crear ídolos es timbre de honor. Si se trata de ídolos que valen la pena. ¿Habrá algún ídolo que valga la pena? Por mucho que valga, vale infinitamente menos que el que lo crea, pues es creación suya.

A Dios lo adoramos. Adorar es reconocer al Creador dando vida a todo cuanto existe. Adora el que tiene sensibilidad sutil para percibir lo imperceptible, ver lo invisible, oír lo inaudible, saborear lo insaboro y tocar lo intangible.

El poder de fabricar ídolos no tiene límites. Una piedra, un árbol, un pájaro, una persona. El mismo viento, que no sabemos de dónde viene ni a dónde va.

Idolatría es un proceso de apegos, de claudicación del ser. Quien idolatra a alguien: papá, mamá, hijo, hermano, novia, amigo vive un proceso de desparramamiento y desperdicio del ser en todas sus dimensiones.

La política, el arte del bien común, es un campo desolador. Por apego al dios dinero, el ejercicio de la política se vuelve negación de la misma.

Hablar del corazón es hablar de la intimidad, presente en cada parte del ser, incluyendo pelo y uñas. Por eso, cuando Lutero habla del corazón, hace referencia a lo más entrañable del hombre, presente en todo su ser.

Codicia es idolatría, apetito desordenado de poseer. Lo que pasó con Interbolsa y Space, que convirtieron en verdad la mentira del manejo fraudulento de dinero y materiales de construcción, del cual todos participamos apoyándolos.

Fabricar ídolos es convertir metas intermedias en final del camino, incapaces de saciar el corazón, hambriento de infinito. Hecho para adorar a Dios, el corazón del hombre claudica fabricando ídolos.

Lutero. Gran conocedor del corazón humano.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 21 de marzo de 2014.

 

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