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santidadS. Teresa habla de un manjar del cual todos comen, unos poco y pronto vuelven a tener hambre, y otros mucho, y ya no quieren comer sino este buen manjar, que quita el buen sabor de todos los demás. Dios da la santidad dándose. S. Teresita lo entendió muy bien al decir...

 


 

El hombre actual carga con el peso abrumador de creer que no es santo y por eso actúa como si no lo fuera. Hay pobres que se portan como ricos, y ricos que se portan como pobres.

Quien tiene dinero y no sabe que lo tiene, no tiene nada. La carencia de sentido es el pecado original del ser humano. De él le vienen todos los pecados, creer que no es lo que es: santo.

Santo es el acontecer de Dios, y como Dios acontece en todo, todo es santo. La santidad es patrimonio común de la creación. La piedra es santa porque Dios acontece en ella dándole amorosamente la existencia.

Un día Jacob descubre en sueños que el campo abierto donde duerme es santo. Despierta diciéndose sobrecogido: ¡Terrible es este lugar… ¡Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo…

La oración es el gesto espontáneo del santo. Orar, acoger a Dios y ser santo es la misma cosa. La relación de amor con Dios es el punto focal de la oración. Es esa la santidad.

El continuo acontecer de Dios depende de la intensidad con que el creyente lo acoge y se familiariza con él en la espontaneidad del corazón. "¡Oh Dios, crea en mí un corazón puro…".

S. Teresa habla de un manjar del cual todos comen, unos poco y pronto vuelven a tener hambre, y otros mucho, y ya no quieren comer sino este buen manjar, que quita el buen sabor de todos los demás.

Dios da la santidad dándose. S. Teresita lo entendió muy bien al decir: "¡Oh Dios mío…, quiero ser santa, pero siento mi impotencia, y por eso te pido, Dios mío, que seas tú mismo mi santidad".

La santidad es el fundamento y plenitud de todo. Piedra, árbol, pájaro y hombre son santos en la medida en que acogen a Dios aconteciendo en ellos. Por eso León Bloy pudo afirmar: "Sólo hay una tristeza, que es la de no ser santos".

Piedra, árbol y pájaro son santos pero no saben que lo son. El hombre es santo y por tener conciencia sabe que lo es. Cuanto más acoge a Dios, más santo es.

Mis buenas obras no me hacen santo, expresan mi santidad. Cuando cultivo la convicción de ser santo, secundo a Dios en mí.


AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 2 de noviembre de 2012.

 

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