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amarAmor es unidad de dos. Cuando Jesús dice: "Yo y el Padre somos uno", nos está enseñando el secreto del amor. A Dios, según S. Juan de la Cruz, no le interesan nuestras obras y trabajos, pues no los necesita. Solo le interesa engrandecernos igualándonos consigo...

 


 

Amar es una decisión. Odiar es una decisión. Se trata de una constatación, no de una definición. Amo porque decido amar. Odio porque decido odiar.

Todo sentimiento mío es una decisión mía. Así sean inconscientes, vivo de decisiones. Soy dueño de mis sentimientos, y por eso nadie me puede obligar a tener un sentimiento que yo no quiera. Y además no hay razón para tener sentimientos que no sean de amor.

Amor es unidad de dos. Cuando Jesús dice: "Yo y el Padre somos uno", nos está enseñando el secreto del amor. A Dios, según S. Juan de la Cruz, no le interesan nuestras obras y trabajos, pues no los necesita. Solo le interesa engrandecernos igualándonos consigo. Amar es "igualar al que ama con la cosa amada". Por amar al hombre, Dios lo iguala consigo, haciéndolo divino por participación.

Educar es enseñar a tomar decisiones. Decidir es separar cortando, elegir, del cual viene elegancia, que es forma bella de pensar, hablar, vestirse, conducirse.

En Notas del Vago Estío, Ortega y Gasset cuenta que mientras come con unos amigos, llega hasta ellos el viento salobre del mar. De repente aparece en ese restaurante una mujer acompañada de otra y "del más correcto entre los ancianos".

A Ortega le interesa mucho aquella mujer, porque "revela en todo su ser un tesoro compuesto de horas de soledad, pues se ve que abre en cada jornada un largo espacio para sí". Y por eso quisiera recoger la última frase que dice "con una sonrisa tan leve y contenida como si una rienda espiritual la retuviese".

Ortega ve aquí la oportunidad para referirse a la mujer que por ser elegante, hace de la elegancia un oficio, una servidumbre que la lleva a los quince lugares donde es elegante ir, y ya por eso vive atropellada, que es la negación de la elegancia.

Para Ortega, aquella mujer posee "un arcano hinterland", tierra interior al mar. Lo mejor de ella está lejos, "adscrito a su soledad, como las ninfas amadríadas, que no podían abandonar el árbol donde vivían infusas".

Saco tiempo para entrar en mi interior, para poner orden en mis esperanzas y deseos, y así ordenar mis decisiones. Hago lo que decido. Dime qué decides, y te diré quién eres.

Decidir es elegir. Vivo enfrentado al divino arte de elegir. Abro cada día un espacio para elegir sentimientos, pensamientos, palabras y obras de amor. Soy su dueño, no ellos de mí.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD
TOMADO DE: El Colombiano, 10 de octubre de 2014.

 

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