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 amor-y-amistad-fiestaLa fiesta del amor y la amistad me compromete a construir comunidad conmigo mismo, con los demás, con el cosmos y con Dios. Unidad, comunión, comunidad indican la tarea confiada por el Creador a la criatura. Amor correspondido es amistad. El lema de Jesús...

 


 

Septiembre es el mes del amor y la amistad. Celebramos la fiesta de algo que nos brota de la intimidad y que a lo mejor nos desborda.

El amor y la amistad duermen en el corazón como una pesadilla. Nos acompañan adondequiera que vamos hasta desvivirnos por ellos, sin saber muy bien en qué pensamos y de qué hablamos.

Amor y amistad son sustantivos abstractos, existen sólo en la mente con fundamento en la realidad. ¿Qué existe? La gente, las personas. “No somos personas, nos hacemos personas amando”, decía M. Scheler.

El distintivo de la persona es la relación de amor. Cuanto menos amo, menos persona soy; cuanto más amo, más persona soy. “La medida del amor es amar sin medida”, escribió San Bernardo. Compromiso agobiador.

Amor y amistad son sólo entes de razón. Existen el amante y el amado. Si amo a Dios, soy su amante y Él mi Amado; si Dios me ama, es mi Amante y yo su amado. Nos amamos porque hacemos de dos uno.

Orar es cultivar mi relación de amor con Dios. Él me ama y yo lo amo. Alimento en silencio la convicción inquebrantable de que soy su amante y Él mi Amado; Él mi Amante y yo su amado. Trama de la vida cotidiana, secreto de la felicidad.

El amor todo lo cree, el amor todo lo espera. Creer es tener fe, confianza. Confío cuando tomo conciencia de mi fragilidad y por eso busco apoyo en algo sólido, en Dios.

La fiesta del amor y la amistad me compromete a construir comunidad conmigo mismo, con los demás, con el cosmos y con Dios. Unidad, comunión, comunidad indican la tarea confiada por el Creador a la criatura.

Amor correspondido es amistad. El lema de Jesús: “Yo y el Padre somos uno” (Jn. 10: 30) es la garantía de que Jesús amó hasta morir de amor. “Padre, que sean uno como nosotros somos uno” (Jn. 17: 22).

El amor no me une a Dios, mi unión con Él es el amor. Amor es unidad de dos. Ser acogedor, comprensivo, generoso, detallista es indicio de que hago unidad, de que amo.

El amor está hecho para ir y venir. Mi corazón va a ti, te amo; tu corazón viene a mí, me amas. Lo que va, viene; lo que viene, va. El juego es infinito. Es esta la nobleza del amor, la amistad. La fiesta que celebramos.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 14 de septiembre de 2012

 

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