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 nostalgiaNostalgia es la tristeza por verme ausente de la patria, de los seres queridos, de los amigos. Tristeza vaga que me mantiene amarrado, confuso, ensimismado. Freno invisible a ser yo mismo que no me deja caminar, correr, volar. La nostalgia es un sentimiento, un modo de...

 


 

Nostalgia es una palabra encantadora, a todo el mundo le encanta, puede que sin saber por qué. Si es una alegría contenida, una tristeza vaga, un recuerdo inasible. En fin, un sentimiento de contornos indefinidos que mantiene al que la vive como ausente de sí mismo.

La nostalgia inspiró a Rafael Maya estos versos: “Oye, seremos tristes, dulce señora mía. / Nadie sabrá el secreto de esta dulce tristeza. / Tristes como ese valle que oscurecerse empieza, / tristes como el crepúsculo de una estación tardía”.

Nostalgia es la tristeza por verme ausente de la patria, de los seres queridos, de los amigos. Tristeza vaga que me mantiene amarrado, confuso, ensimismado. Freno invisible a ser yo mismo que no me deja caminar, correr, volar.

La nostalgia es un sentimiento, un modo de reaccionar ante los acontecimientos, que nace de la fatalidad en que me educa el medio ambiente, requisito para demostrar que tengo corazón. La emotividad hace de la nostalgia un timbre de honor.

Recluido en un presente opaco, la nostalgia les quita a mis ojos el poder de mirar al infinito, su verdadera razón de ser.

Silva cantaba así la nostalgia: “No fue pasión aquello, / fue una ternura vaga / lo que inspiran los niños enfermizos, / los tiempos idos y las noches pálidas”. Y para no dejar dudas, concluía: “Pasión hubiera sido / en verdad; estas páginas / en otro tiempo más feliz escritas / no tuvieran estrofas sino lágrimas”.

También hay lágrimas de alegría, que da gusto recordar, pues llenan el presente de fecundidad, sorprendente modo de volver a nacer.

La parálisis tiene también sus elegancias. Una de ellas, la nostalgia, con la cual rindo homenaje al momento que pasó, a la dicha que viví, al amigo que se fue. Sin darme cuenta medio me paraliza para vivir con entusiasmo el presente camino del futuro.

Mientras leo, me apersono de ser dueño de mis sentimientos, y por eso me propongo evitar todo sentimiento que pueda hacerme daño, ensombrecer mi mirada, impedirme volar. Para la nostalgia no hay puesto en mi corazón.

Es sabia la orientación de S. Juan de la Cruz : “Claro está que siempre es vano el conturbarse, pues nunca sirve para provecho alguno”, que completo con la enseñanza de S. Teresa: “Nada te turbe / nada te espante ”. En vez de nostalgia, cultivo alegría, admiración, alabanza y gratitud para con mis amigos que sin irse se han marchado.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe C., OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 31 de agosto de 2012

 

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