Este Portal es actualizado por amigos de la espiritualidad carmelitana

donaciones boton

hombre-perfectoLa especialización que tanto aprecio tiene en el mundo actual, necesita una atención especial, para asumirla no como fragmentos separados que se pueden juntar, sino como la totalidad que tratamos desde diferentes ángulos. Kafka veía extasiado el carácter holístico...

 


 

Por qué todas las culturas son peculiares y distintas unas de otras, y a la vez por qué todas ellas están abiertas unas a otras, capaces de purificación mutua y de fusión, es la pregunta de Ratzinger en su libro "Fe, verdad y tolerancia".

Inquietud que él mismo responde. "Porque el hombre, en medio de todas las diferencias de su historia y de sus formaciones comunitarias, es uno solo, es una misma y única esencia". Y así, cada ser humano es el mismo hombre de distinto modo.

El hombre y la cultura van de la mano, pues la cultura es el hombre, y donde hay un hombre hay cultura. Por lo cual, la unidad del hombre está también en la cultura. Así lo afirma Juan Pablo II al decir que "cultura no hay sino una, la humana, la del hombre y para el hombre".

A partir de esta afirmación, la unidad es tanto punto de partida como de llegada. Por lo cual, cada empresa o actividad acomete el todo desde puntos de vista diferentes, sabiendo que cada punto de vista es la vista de un punto. Al ser humano le corresponde la tarea de interesarse en la realidad completa de diferentes modos.

La especialización que tanto aprecio tiene en el mundo actual, necesita una atención especial, para asumirla no como fragmentos separados que se pueden juntar, sino como la totalidad que tratamos desde diferentes ángulos.

Kafka veía extasiado el carácter holístico de la realidad. "No hay necesidad de salir de la habitación. Basta con sentarse a la mesa y escuchar. Ni siquiera es necesario escuchar, sólo esperar. Ni siquiera hay que esperar, sólo aprender a estar en silencio, quieto y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para ser descubierto. Él no tiene otra alternativa; caerá en éxtasis a tus pies".

Si el hombre es uno y la cultura es una, la unidad se nos ofrece no sólo como meta a la cual podemos y debemos aspirar, sino también como punto de partida que inspira nuestro comportamiento, en que vemos las diferencias como partes del todo, modos de la unidad, en que cada gesto humano es un modo de afectar la totalidad de manera armónica.

Para San Pablo (1 Cor 12), así como el cuerpo es uno teniendo muchos miembros, así todos formamos un solo cuerpo en Cristo. Como para despertar en cada amanecer con el asombro de la majestuosa unidad de la creación.


AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal, OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 4 de julio de 2014

 

Comparte en tus redes sociales:

FacebookTwitterShare on Google+YoutubePinterestMySpaceDiggStumbleuponGoogle BookmarksRedditNewsvine