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Dios es LuzDios, por ser luz, es asunto de ojos. "Cuando se manifieste, seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es" (1 Jn. 3,2). La espiritualidad habla de "visión beatífica". Rulfo habla de "La visión de Dios. La luz suave de su cielo infinito. La alegría de los ojos...

 


 

Un ciego de nacimiento se encontró un día con Jesús. Gesto de un patetismo sobrecogedor. La fantasía voló en pedazos.

"Escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: Vete, lávate en la piscina de Siloé. Él fue, se lavó y volvió viendo" (Jn. 9, 6-7). Tierra, barro, saliva, ojos, ciego, lavarse, ver. Contemplo absorto el prodigio.

Ver es asunto de luz. Y de ojos. ¿Para qué sirven ojos sin luz, o luz sin ojos? La luz está al comienzo de la creación. "Dijo Dios: "haya luz", y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad. Atardeció y amaneció: día primero" (Gén. 1,3-5).

La luz es lo primero de la creación. Ve Dios que la luz es buena. Y por eso la hace. Hablar de Dios es hablar de la luz, y hablar de la luz es hablar de Dios. Laberinto delicioso, fascinante, abrumador.

Eckhart, místico agudísimo, hace este retrato: "Saulo se levantó del suelo y, con los ojos abiertos, no veía nada" (Hech. 9,8). Esta palabra tiene cuatro sentidos. Uno, cuando se levantó del suelo, con los ojos abiertos, no veía nada y esa nada era Dios, puesto que, cuando ve a Dios, lo llama una nada. El segundo: al levantarse, no veía nada sino a Dios. El tercero: en todas las cosas nada veía sino a Dios. El cuarto: al ver a Dios veía todas las cosas como una nada".

Dios, por ser luz, es asunto de ojos. "Cuando se manifieste, seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es" (1 Jn. 3,2). La espiritualidad habla de "visión beatífica". Rulfo habla de "La visión de Dios. La luz suave de su cielo infinito. La alegría de los ojos de Dios."

Hay unos ojos del cuerpo y unos ojos del alma. "Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos" (El Principito). La mirada limpia es deliciosa. "No hacer nada que pueda enturbiar el resplandor del sol", decían los esenios.

Mi fantasía se quiebra contemplando al ciego que mira extasiado al que lo curó. Me encantaría participar de su locura. Prodigio inenarrable el de los ojos. Ver la luz.

Las palabras luchan por salir. "Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna". "Yo soy la luz del mundo. Quien me sigue tendrá la luz. De la vida".

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal, OCD

TOMADO DE: El Colombiano, 4 de abril de 2014

 

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