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casa sosegada¡La casa sosegada! Sosiego es paz, quietud, serenidad, tranquilidad. En ella todo es armónico, mente y corazón, cuerpo y alma, tierra y cielo, hombre y Dios. El sosiego da al corazón la atmósfera propicia que llena de vida cada célula de cuerpo y alma...

 


 “Estando ya mi casa sosegada” es un verso de S. Juan de la Cruz, cuya fiesta es hoy 14 de diciembre). Casa es una palabra amable. Pronunciarla, escribirla, leerla es realizar una tarea maravillosa. Si al decirla califico el lugar donde vivo, mi felicidad es completa. Tener casa es tenerlo todo. Cuatro letras, dos sílabas que esconden todo el gusto de vivir. Me dan la seguridad de tener un ambiente favorable, un abrigo protector. La casa es ya el cielo aquí.

“Los hombres de genio son meteoros destinados a arder para llenar de claridad su siglo” (Napoleón). El poeta místico fue el genio que hizo de la cárcel, donde pasó nueve meses, ‘la casa sosegada’, al convertirla en laboratorio de sublime hermosura por componer en ella el “Cántico espiritual”, el poema de amor que inundó de luz el corazón.

¡La casa sosegada! Sosiego es paz, quietud, serenidad, tranquilidad. En ella todo es armónico, mente y corazón, cuerpo y alma, tierra y cielo, hombre y Dios. El sosiego da al corazón la atmósfera propicia que llena de vida cada célula de cuerpo y alma. “¡Oh dichosa ventura!, / salí sin ser notada / estando ya mi casa sosegada”. En ella, en la casa sosegada, conoce el alma “cómo la vida del espíritu es verdadera libertad y riqueza que trae consigo bienes inestimables”. Me impresionan los bienes inestimables, humanos y divinos, que la obra del poeta místico, en poesía y prosa, regalan a manos llenas al lector.  

A Borges le parecía ‘más bien mediocre’ el verso de la ‘casa sosegada’ por ‘el sonido siseante de las tres eses’. No captó el oído finísimo del poeta místico al hacer de esta aliteración invitación al silencio, fuente de sosiego, donde cada cosa ocupa su lugar en el mundo con sabor divino, lo que todos buscamos con afán. El sosiego del silencio descubre en todo la casa sosegada.  

Los medios de comunicación amenazan de continuo el sosiego de la casa que soy para mí, para los demás, para el cosmos y para Dios, de la casa que es Dios para mí, de la casa que soy yo para Dios.

“Se reza a un niño nacido en un establo. No cabe una mirada a las alturas hecha desde más cerca, desde más abajo, desde más en casa”. Todo lugar, en la geografía, en el cuerpo y en el alma es la casa donde Dios mora. Cada latido del corazón nos asigna la tarea de construirla día a día con devoción.

 

AUTOR: P. Hernando Uribe Carvajal, OCD

 

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