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Templo-de-Dios “Oh pues alma hermosísima entre todas las criaturas que tanto deseas saber el lugar donde esta tu amado para buscarlo y unirte con el, ya se te dice que tu eres el aposento donde el mora y el retrete y escondrijo donde esta escondido, que es cosa de gran contentamiento...

 


 

El alma es un templo, un castillo de celestial hermosura, una morada donde habita Dios, la belleza, la bondad, el amor increado. Es la certeza de los que se dejaron poseer del Espíritu de Cristo, que asumieron la invitación a ser purificados, a ser reconstruidos como templos de la nueva alianza. Si antes el pueblo de Israel amaba el templo como lugar de encuentro con Dios ahora en el nuevo testamento es la propia alma, “Alma buscarte has en mi y a mi buscarme has en ti”. El alma es el lugar donde hallamos a Dios y nuestra mas honda identidad: Templos del Dios vivo, edificación de Dios.

“Oh pues alma hermosísima entre todas las criaturas que tanto deseas saber el lugar donde esta tu amado para buscarlo y unirte con el, ya se te dice que tu eres el aposento donde el mora y el retrete y escondrijo donde esta escondido, que es cosa de gran contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza esta tan cerca de ti que esté en ti, o por mejor decir no puedas estar sin el, cae en cuenta que el reino de Dios esta dentro de ti”

El alma que ha de hallar a Dios dentro de si “conviénele salir de todas las cosas según y afección y voluntad en sumo recogimiento” conviénele una tierna devoción al Espíritu para que ilumine las oscuridades del alma y estos consejos de San Enrique de Ossó: “El espíritu Santo no desciende sobre corazones falsos porque es verdadero, ni reposa en los corazones inquietos porque es pacifico, ni mora en las almas impuras porque es casto, ni habita en los espíritus frívolos , vanos o ambiciosos porque es santo. Sostiene guerra contra la carne porque es espíritu, no consiente afecto desordenado a cosa alguna porque es celoso de las almas….como Jesús en el templo, solo el quiere ser la belleza de tu ser, tu alegría y plenitud.

Ven Espíritu Santo, padre de los pobres, llénanos de tu gracia.

 

AUTOR: P. Wilson Dario Ossa B., OCD

 

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